Riesgos de la suplementación deportiva: una revisión crítica sobre seguridad, salud y rendimiento
- Manuel Gomez

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La suplementación deportiva constituye una práctica habitual tanto en atletas recreativos como en deportistas de élite. Aunque determinadas ayudas ergogénicas han demostrado mejorar el rendimiento, la recuperación y la adaptación al entrenamiento, su utilización también conlleva riesgos potenciales relacionados con la contaminación de productos, el dopaje involuntario, los efectos adversos para la salud, la dependencia psicológica y la influencia del marketing comercial.

El objetivo de este artículo es revisar críticamente la evidencia científica disponible sobre los riesgos de la suplementación deportiva y proporcionar recomendaciones prácticas para atletas, entrenadores y profesionales de la salud.
Introducción
La suplementación deportiva ha experimentado un crecimiento exponencial durante las últimas décadas. Actualmente constituye una de las estrategias nutricionales más utilizadas para mejorar el rendimiento físico, acelerar la recuperación, optimizar la composición corporal y corregir posibles deficiencias nutricionales (Maughan et al., 2018).
Dependiendo del deporte analizado, entre el 40% y el 100% de los atletas de alto nivel consumen algún tipo de suplemento nutricional de manera habitual (Maughan et al., 2018).
Sin embargo, el aumento del consumo de suplementos ha generado una percepción errónea entre muchos deportistas: considerar que el rendimiento depende fundamentalmente de los productos que consumen.
Desde una perspectiva científica, esta visión resulta simplista e incorrecta.
Jeukendrup y Gleeson (2019) señalan que el rendimiento deportivo depende principalmente de la interacción entre entrenamiento, nutrición y recuperación. Los suplementos representan únicamente una herramienta complementaria destinada a resolver problemas fisiológicos específicos.
En este sentido, Jeukendrup (2017) propone una pregunta fundamental antes de utilizar cualquier suplemento:
¿Qué problema fisiológico estoy intentando resolver?
La respuesta a esta cuestión debería determinar si el uso de un suplemento está realmente justificado.
El principio de “Food First”
Uno de los conceptos más importantes dentro de la nutrición deportiva moderna es el enfoque Food First. Este principio establece que la alimentación debe constituir la base de cualquier estrategia nutricional y que los suplementos solo deben considerarse cuando la dieta no puede cubrir adecuadamente determinadas necesidades (Jeukendrup & Gleeson, 2019).
Sin embargo, en la práctica profesional es frecuente observar deportistas que:
Consumen múltiples suplementos diariamente.
Presentan déficits energéticos.
No alcanzan sus requerimientos de proteínas o carbohidratos.
Duermen insuficientemente.
Descuidan la recuperación.
Paradójicamente, estos mismos atletas suelen invertir cantidades considerables de dinero en productos ergogénicos esperando obtener mejoras significativas en el rendimiento.
La evidencia muestra que incluso los suplementos con mayor respaldo científico producen efectos relativamente modestos en comparación con los beneficios derivados de una nutrición adecuada, una correcta planificación del entrenamiento y una recuperación suficiente (Jeukendrup, 2017).
Regulación y control de calidad
Uno de los principales problemas asociados a la suplementación deportiva es la regulación.
A diferencia de los medicamentos, los suplementos nutricionales no suelen estar sometidos a procedimientos tan estrictos de evaluación antes de su comercialización (Mathews, 2018).
En muchos países, la responsabilidad de garantizar la calidad y seguridad del producto recae fundamentalmente sobre el fabricante.
Esta situación puede dar lugar a:
Errores de etiquetado.
Diferencias entre lotes.
Contaminación cruzada.
Inclusión de ingredientes no declarados.
Maughan et al. (2018) destacan que la ausencia de una regulación homogénea a nivel internacional constituye uno de los principales desafíos para la seguridad de los deportistas.
Por ello, la mera disponibilidad comercial de un producto no garantiza necesariamente su calidad ni su seguridad.
Contaminación de suplementos
La contaminación de suplementos representa probablemente el riesgo más importante asociado a su utilización. Uno de los estudios más relevantes sobre este tema fue realizado por Geyer et al. (2004), quienes analizaron 634 suplementos nutricionales procedentes de diferentes países y observaron que aproximadamente el 15% contenía esteroides anabolizantes no declarados en el etiquetado.
Posteriormente, otros estudios identificaron la presencia de:
Esteroides anabolizantes.
Prohormonas.
SARMs.
Estimulantes prohibidos.
Sustancias farmacológicas.
(Mathews, 2018; Jagim et al., 2023).
La contaminación puede producirse por diferentes mecanismos:
Contaminación cruzada
Restos de ingredientes presentes en líneas de fabricación compartidas.
Deficiencias en el control de calidad
Ausencia de análisis independientes de cada lote producido.
Adulteración intencionada
Adición deliberada de sustancias activas para incrementar la eficacia percibida del producto. Como consecuencia, un deportista puede consumir sustancias prohibidas sin ser consciente de ello.
Dopaje involuntario
La Agencia Mundial Antidopaje (WADA) aplica el principio de responsabilidad estricta (strict liability). Este principio establece que el atleta es responsable de cualquier sustancia encontrada en su organismo independientemente de la intención o del conocimiento previo (WADA, 2025).
Por tanto:
El desconocimiento no constituye una defensa válida.
Los errores del fabricante no eximen de responsabilidad.
La contaminación accidental tampoco exime de responsabilidad.
Backhouse (2024) identifica los suplementos contaminados como una de las principales causas de dopaje involuntario en el deporte moderno.
Este hecho convierte la selección de suplementos en una cuestión de gestión del riesgo además de una decisión nutricional.
Riesgos para la salud
Riesgo cardiovascular
Los suplementos pre-entrenamiento constituyen uno de los segmentos de mayor crecimiento dentro del mercado.
Muchos contienen combinaciones de:
Cafeína.
Sinefrina.
Yohimbina.
Extractos estimulantes.
Cuando estas sustancias se consumen en dosis elevadas o se combinan entre sí pueden producir:
Incremento de la frecuencia cardíaca.
Elevación de la presión arterial.
Ansiedad.
Insomnio.
Palpitaciones.
(Maughan et al., 2018).
En sujetos predispuestos estos efectos pueden incrementar el riesgo cardiovascular.
Hepatotoxicidad
La lesión hepática asociada al consumo de suplementos deportivos constituye una preocupación creciente. Navarro et al. (2017) observaron que aproximadamente el 20% de los casos de hepatotoxicidad relacionada con suplementos dietéticos estaban asociados a productos utilizados para fines deportivos o estéticos.
Los mecanismos implicados incluyen:
Toxicidad directa.
Contaminación farmacológica.
Sobredosificación.
Interacciones entre ingredientes.
Riesgo renal
La creatina monohidrato ha demostrado ser segura en sujetos sanos cuando se utiliza adecuadamente (Kreider et al., 2017). Sin embargo, algunos suplementos comercializados sin suficiente control contienen mezclas complejas cuya seguridad a largo plazo no ha sido evaluada rigurosamente.
Este riesgo aumenta cuando se utilizan múltiples suplementos simultáneamente.
Dependencia psicológica y cultura de la suplementación
Los riesgos asociados a la suplementación no son únicamente fisiológicos. Petróczi y Aidman (2008) describieron el concepto de supplement mentality, según el cual el uso habitual de suplementos puede normalizar la búsqueda de ayudas externas para mejorar el rendimiento.
Esta mentalidad puede favorecer:
Dependencia psicológica.
Disminución de la confianza en las propias capacidades.
Mayor predisposición hacia conductas relacionadas con el dopaje.
Este fenómeno resulta especialmente preocupante en deportistas jóvenes.
Marketing y conflictos de interés
La industria mundial de la suplementación mueve miles de millones de euros cada año.
Una parte significativa de las ventas depende de:
Influencers.
Redes sociales.
Patrocinios deportivos.
Programas de afiliación.
Comisiones por venta.
El problema surge cuando las recomendaciones se basan en incentivos económicos y no en evidencia científica. Maughan et al. (2018) advierten que muchas afirmaciones publicitarias carecen de respaldo científico sólido.
Por ello, toda recomendación debería fundamentarse en:
Evidencia científica.
Necesidad fisiológica.
Seguridad del producto.
Contexto individual del atleta.
¿Qué suplementos tienen realmente evidencia científica?
¿Qué suplementos merecen realmente la atención del deportista?
Uno de los mayores errores dentro de la nutrición deportiva es pensar que todos los suplementos tienen la misma utilidad o el mismo nivel de evidencia científica.
La realidad es muy diferente.
Según el Comité Olímpico Internacional (IOC), los suplementos deben clasificarse en función de su objetivo dentro del programa nutricional del atleta y no únicamente por su capacidad para mejorar el rendimiento (Maughan et al., 2018).
Esta clasificación permite comprender que muchos productos comercializados como "suplementos deportivos" no están diseñados para aumentar directamente el rendimiento, sino para cubrir necesidades nutricionales específicas, corregir deficiencias o facilitar la recuperación.
Tabla 1. Clasificación funcional de los suplementos deportivos según el IOC
Categoría | Objetivo principal | Ejemplos |
Corrección de deficiencias nutricionales | Restaurar una función fisiológica comprometida por una carencia nutricional | Hierro, vitamina D, calcio, vitamina B12 |
Aporte de energía y nutrientes | Facilitar el cumplimiento de los requerimientos energéticos y nutricionales | Bebidas deportivas, geles, barritas energéticas, proteína en polvo, sustitutivos de comida |
Mejora directa del rendimiento | Incrementar el rendimiento deportivo mediante mecanismos fisiológicos específicos | Cafeína, creatina monohidrato, nitratos, beta-alanina, bicarbonato sódico |
Apoyo al entrenamiento y recuperación | Favorecer la recuperación, la salud o la capacidad para entrenar de forma consistente | Omega-3, probióticos, colágeno, vitamina D |
Adaptado de Maughan et al. (2018) y Jeukendrup & Gleeson (2019).
Suplementos con evidencia sólida de eficacia
A pesar de la enorme cantidad de productos disponibles en el mercado, la evidencia científica demuestra que únicamente un reducido número de suplementos posee beneficios consistentes sobre el rendimiento deportivo.
Entre ellos destacan:
Cafeína, que reduce la percepción del esfuerzo y mejora el rendimiento tanto en ejercicios de resistencia como de alta intensidad (Grgic et al., 2020).
Creatina monohidrato, considerada una de las ayudas ergogénicas más eficaces para mejorar la fuerza, la potencia y la capacidad de repetir esfuerzos explosivos (Kreider et al., 2017).
Nitratos dietéticos, que pueden mejorar la economía del ejercicio y determinadas manifestaciones del rendimiento aeróbico (Jones et al., 2018).
Beta-alanina, especialmente útil en esfuerzos de alta intensidad con una duración aproximada entre 30 segundos y 10 minutos (Saunders et al., 2017).
Bicarbonato sódico, que puede mejorar el rendimiento en ejercicios repetidos de alta intensidad gracias a su capacidad amortiguadora extracelular (Carr et al., 2011).
Sin embargo, incluso en estos casos, los efectos observados suelen ser modestos cuando se comparan con los beneficios derivados de una correcta planificación del entrenamiento, una alimentación adecuada y una recuperación suficiente (Jeukendrup, 2017).
Recomendaciones prácticas
Antes de utilizar cualquier suplemento deberían seguirse cinco principios básicos:
Antes de incorporar cualquier suplemento a su rutina, el deportista debería responder tres preguntas fundamentales:
¿Existe una necesidad fisiológica real que justifique su utilización?
¿Existe evidencia científica sólida que respalde su eficacia?
¿Los beneficios potenciales superan los riesgos asociados a su consumo?
Si la respuesta a alguna de estas preguntas es negativa, probablemente el suplemento no sea necesario. Como señala el Comité Olímpico Internacional, la suplementación puede aportar beneficios en determinadas circunstancias, pero únicamente cuando se integra dentro de una estrategia nutricional individualizada y basada en la evidencia científica (Maughan et al., 2018).
En consecuencia, el principio fundamental sigue siendo el mismo:
La alimentación constituye la base del rendimiento deportivo; los suplementos, cuando son necesarios, representan únicamente una herramienta complementaria.
Conclusiones
La suplementación deportiva puede constituir una herramienta útil para mejorar el rendimiento cuando existe una necesidad específica y una adecuada supervisión profesional.
Sin embargo, la evidencia científica demuestra que sus riesgos incluyen:
Contaminación con sustancias prohibidas.
Dopaje involuntario.
Problemas cardiovasculares, hepáticos y renales.
Dependencia psicológica.
Influencia del marketing y los conflictos de interés.
Por tanto, los suplementos deben entenderse como una herramienta complementaria y no como el fundamento del rendimiento deportivo.
Como resume Jeukendrup (2017), los suplementos deben utilizarse para resolver problemas concretos, mientras que el rendimiento sigue dependiendo fundamentalmente de la calidad del entrenamiento, la nutrición y la recuperación.
COACH MANU
Bibliografía
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