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Desequilibrio fuerza velocidad (FVimb): la clave en el entrenamiento de fuerza.

Actualizado: 25 mar 2024


En la búsqueda constante de optimizar el rendimiento deportivo, la ciencia del deporte ha evolucionado significativamente, introduciendo metodologías avanzadas para evaluar y mejorar las capacidades físicas de los atletas.


Una de estas metodologías es el perfil óptimo de fuerza-velocidad, una herramienta analítica que ha ganado prominencia en el ámbito deportivo por su capacidad para desentrañar las complejidades del rendimiento humano. En el centro de esta metodología se encuentra el concepto de F.IMB "desequilibrio de fuerza-velocidad", que señala una relación subóptima entre la fuerza y la velocidad en los movimientos de un atleta, potencialmente limitando su rendimiento (Cross et al., 2015; Morin & Samozino, 2016).

Este desequilibrio no solo afecta la eficiencia y efectividad con la que los atletas ejecutan sus habilidades sino también destaca un área crítica para la intervención mediante entrenamiento personalizado.

Al abordar esta relación dinámica entre fuerza y velocidad, los entrenadores y científicos del deporte pueden desbloquear un nuevo nivel de rendimiento deportivo, asegurando que los atletas no solo maximicen su potencial sino que también mitiguen el riesgo de lesiones, integrando estas mediciones en el campo de la rehabilitación y prevención de lesiones (Bezodis et al., 2018; Jiménez-Reyes et al., 2017).


La importancia de identificar y corregir el FVimb o desequilibrio de fuerza-velocidad reside en su impacto directo en la producción de potencia, un elemento crítico en casi todas las disciplinas deportivas. Desde los velocistas que buscan la aceleración óptima hasta los atletas de deportes de equipo que necesitan una combinación explosiva de fuerza y agilidad, necesitan encontrar programas de entrenameinto equilibrados que desarrollen la capacidad de generar fuerza, velocidad y potencia eficientemente (Samozino et al., 2016).


En este artículo, exploraremos los conceptos de perfil óptimo de fuerza-velocidad y desequilibrio de fuerza-velocidad, examinando cómo se manifiesta en diferentes contextos deportivos y las implicaciones que tienen para el entrenamiento y la mejora del rendimiento deportivo.


Relación fuerza - velocidad - potencia

La interacción entre la fuerza y la velocidad es crucial en el deporte para desarrollar la potencia, esencial para acciones explosivas y eficaces. La fuerza se define como la capacidad de ejercer un empuje o tirón, mientras que la velocidad es la rapidez de un movimiento en una dirección. La potencia, que combina estas dos variables, es vital en disciplinas que requieren explosividad como sprints o lanzamientos (Cronin & Sleivert, 2005).



El entrenamiento para mejorar la potencia debe equilibrar ambos componentes, generando programas de entrenamiento que incluyan ejercicios que fomenten la fuerza y la velocidad, como levantamientos olímpicos y pliométricos. La especificidad según el deporte y la posición del atleta es crucial, dado que diferentes roles requieren distintos balances de fuerza y velocidad (Stone et al., 2004). Optimizar la relación fuerza-velocidad permite a los atletas maximizar su rendimiento, explotando al máximo su potencial físico.


El perfil óptimo de fuerza - velocidad

El perfil ideal de fuerza-velocidad, según Samozino, 2016, se centra en la capacidad del atleta para generar la máxima fuerza en el menor tiempo posible a diferentes velocidades, optimizando así su potencia. Este perfil es específico para cada deporte y cada atleta, reflejando una combinación única de fortalezas y debilidades.



En un perfil de fuerza-velocidad óptimo, el atleta puede producir fuerzas elevadas incluso a velocidades altas, lo cual es crucial para el rendimiento en deportes que requieren movimientos rápidos y potentes. Por ejemplo, en los deportes de lanzamiento, un atleta necesita generar una gran fuerza en un movimiento rápido para lanzar el objeto lo más lejos posible. Similarmente, un velocista necesita producir fuerza rápidamente para maximizar su velocidad de salida y aceleración.


Para determinar el perfil óptimo, se utilizan pruebas específicas que miden la fuerza y la velocidad en diferentes puntos, permitiendo identificar en qué áreas necesita mejorar el atleta: si necesita aumentar su fuerza máxima, su velocidad en la generación de fuerza, o ambas. El entrenamiento se ajusta entonces para abordar estas áreas específicas, con el objetivo de acercar al atleta a su perfil de fuerza-velocidad ideal. Este enfoque personalizado en el entrenamiento permite a los atletas y entrenadores enfocarse en los aspectos más críticos para el rendimiento, asegurando que el tiempo y el esfuerzo dedicados al entrenamiento se traduzcan en mejoras tangibles en la competición.


FV. IMBALANCE: desequilibrio

Aunque existen diferencias conceptuales con respecto a este concepto, Badillo define el desequilibrio fuerza-velocidad (FV imbalance) como un término utilizado en la ciencia del deporte para describir una relación no óptima entre la capacidad de generar fuerzas ante cargas altas (fuerza), medias o bajas (velocidad).



La idea que expone Badillo sobre el perfil de fuerza-velocidad es fundamental en el entrenamiento deportivo y la preparación física. Este concepto implica que cada deporte y, en consecuencia, cada deportista tiene un perfil específico de fuerza-velocidad que se debe identificar para optimizar el rendimiento. Aquí hay una explicación detallada de este concepto y cómo se aplica:

  1. Determinación del perfil de Fuerza-Velocidad: Según Badillo, es crucial realizar un estudio exhaustivo sobre una amplia población de deportistas de una misma disciplina para determinar el perfil de fuerza-velocidad promedio en ese deporte. Esto implica medir cómo los atletas generan fuerza a ante distintas cargas.

  2. Deficit de fuerza y deficit de velocidad: Una vez que se establece el perfil promedio, se pueden identificar las deficiencias individuales. Si un atleta no alcanza la fuerza esperada a altas cargas, tiene un "déficit de fuerza". Si no alcanza la fuerza esperada a bajas cargas (o altas velocidades), tiene un "déficit de velocidad". Estos déficits indican áreas específicas que necesitan mejora.

  3. Desarrollo Integral: El objetivo final es desarrollar un perfil de fuerza-velocidad equilibrado que permita al atleta generar fuerza de manera efectiva en todos los niveles de carga. Esto se traduce en un rendimiento óptimo en su deporte, ya que podrá aplicar la cantidad adecuada de fuerza a la velocidad requerida durante la competición.



Cuando un atleta tiene un desequilibrio de fuerza-velocidad, significa que no está operando en su perfil óptimo para desarrollar fuerzas ante todo tipo de cargas.


La identificación y corrección de estos desequilibrios son fundamentales para optimizar el rendimiento deportivo. Los entrenadores pueden utilizar pruebas específicas para evaluar la relación fuerza-velocidad de los atletas y diseñar programas de entrenamiento que aborden cualquier desequilibrio identificado.


Este enfoque individualizado asegura que los atletas puedan mejorar su rendimiento, aumentar su eficiencia y, potencialmente, reducir el riesgo de lesiones al asegurar que los atletas sean capaces de desarrollar la mayor cantidad de fuerza ante todo tipo de cargas.


Valoración del perfil óptimo de F-V y el FV imbalance

La valoración del perfil óptimo de fuerza-velocidad y del desequilibrio fuerza-velocidad (FV imbalance) se realiza mediante la aplicación de tecnologías y metodologías específicas que permiten una evaluación precisa de estas características en los atletas. Morin & Samozino, 2016 aportaron una hoja de cálculo para poder calcular de forma fácil el perfil óptimo y el FV imb (ver video).


Una herramienta innovadora en este campo es la aplicación My Jump, desarrollada por Carlos Balsalobre, que se utiliza para medir con precisión el rendimiento en saltos, un indicador clave de la potencia y el perfil de fuerza-velocidad de un atleta. My Jump permite a entrenadores y atletas evaluar la potencia y la fuerza explosiva a través de la mecánica del salto, proporcionando datos importantes como la altura del salto, el tiempo de vuelo, y la velocidad de despegue, entre otros. Esta información es fundamental para construir el perfil de fuerza-velocidad del atleta (Balsalobre-Fernández et al., 2015).



Al utilizar My Jump para realizar pruebas como el salto vertical, se pueden obtener datos cruciales que ayudan a identificar si un atleta tiene un desequilibrio que favorece la fuerza o la velocidad.


Impacto sobre el rendimiento

Como hemos mencionado un desequilibrio en el perfil fuerza-velocidad (F-V) puede afectar significativamente el rendimiento de un atleta en varios deportes. Este equilibrio es crucial porque dicta si un atleta está equilibrado en el desarrollo de la fuerza. Para un rendimiento óptimo, los atletas necesitan un perfil F-V equilibrado, que permita la producción de fuerza robusta y una alta velocidad de movimiento.


Los programas de entrenamiento deben diseñarse para abordar cualquier desequilibrio identificado, mejorando la capacidad del atleta para generar fuerza ante todo tipo de cargas. La combinación equilibrada de los distintos métodos de entrenamiento (ver gráfica) durante los distintos periodos de entrenamiento (acumulación, transformación o realización) puede llevar a mejoras en todos los aspectos del desarrollo de fuerza ante cargas bajas, medias y ligeras, ilustrando el impacto directo de un perfil F-V bien equilibrado en el éxito deportivo según la disciplina deportiva en cuestión (Jiménez-Reyes, Samozino, Brughelli, & Morin, 2017).



Monitorización del perfil F-V

La evaluación periódica del perfil de fuerza-velocidad (F-V) y del desequilibrio de F-V es esencial para monitorear el progreso y garantizar que las intervenciones de entrenamiento estén efectivamente moviendo la curva hacia la dirección deseada, optimizando así el rendimiento del atleta.


Este proceso de evaluación continua permite a los entrenadores y atletas identificar y corregir cualquier desequilibrio, lo cual es crucial para controlar el desarrollo de la fuerza en el deporte específico del atleta.


La monitorización regular asegura que los ajustes en el entrenamiento estén alineados con los objetivos específicos del atleta y que se esté progresando hacia un perfil de F-V óptimo. Por ejemplo, si un atleta tiene un sesgo hacia la fuerza, el entrenamiento puede ajustarse para mejorar su velocidad, y las evaluaciones sucesivas mostrarían un desplazamiento en la curva hacia un equilibrio más óptimo entre fuerza y velocidad.


Además, esta evaluación continua permite adaptar el entrenamiento a los cambios en el estado físico, las necesidades y los objetivos del atleta, lo cual es vital para el desarrollo atlético a largo plazo. Al reducir significativamente el desequilibrio de F-V, los atletas pueden lograr mejoras en su nivel de rendimiento.


Por lo tanto, la medición periódica del perfil F-V y el desequilibrio de F-V es un componente crítico en el proceso de entrenamiento y desarrollo de atletas, asegurando que las estrategias implementadas estén produciendo los resultados deseados y contribuyendo a la evolución y el éxito deportivo del atleta.


Aplicación práctica

En el plan de entrenamiento Athlete Plan, adoptamos un enfoque metódico para equilibrar el perfil óptimo de fuerza-velocidad y minimizar el desequilibrio de FV (FVimb) dentro de nuestra estructura de planificación ATR.
Creemos que es de vital importancia monitorizar el trabajo de fuerza con sesiones de valoración (entrenamiento personal) para identificar los efectos del entrenamiento y las áreas de mejora según las necesidades del atleta.
COACH MANU

Referencias:

  • Cross, M. R., Brughelli, M., Samozino, P., & Morin, J. B. (2015). Methods of power-force-velocity profiling during sprint running: A narrative review. Sports Medicine, 45(7), 1255-1269.

  • Morin, J. B., & Samozino, P. (2016). Interpreting power-force-velocity profiles for individualized and specific training. International Journal of Sports Physiology and Performance, 11(2), 267-272.

  • Bezodis, N. E., Kerwin, D. G., & Salo, A. I. (2018). The biomechanics of the track and field sprint start: A narrative review. Sports Biomechanics, 17(1), 1-19.

  • Jiménez-Reyes, P., Samozino, P., Brughelli, M., & Morin, J. B. (2017). Effectiveness of an individualized training based on force-velocity profiling during jumping. Frontiers in Physiology, 7, 677.

  • Samozino, P., Rejc, E., Di Prampero, P. E., Belli, A., & Morin, J. B. (2016). Optimal force-velocity profile in ballistic movements—altius: citius or fortius? Medicine & Science in Sports & Exercise, 48(2), 313-322.

  • Samozino, P., Rejc, E., Di Prampero, P. E., Belli, A., & Morin, J. B. (2016). Optimal force-velocity profile in ballistic movements—altius: citius or fortius? Medicine & Science in Sports & Exercise, 48(2), 313-322.

  • Cormie, P., McGuigan, M. R., & Newton, R. U. (2011). Developing maximal neuromuscular power: Part 1 - Biological basis of maximal power production. Sports Medicine, 41(1), 17-38.

  • Samozino, P., Rejc, E., Di Prampero, P. E., Belli, A., & Morin, J. B. (2016). Optimal force-velocity profile in ballistic movements—altius: citius or fortius? Medicine & Science in Sports & Exercise, 48(2), 313-322.

  • Wilson, G. J., Newton, R. U., Murphy, A. J., & Humphries, B. J. (1993). The optimal training load for the development of dynamic athletic performance. Medicine and Science in Sports and Exercise, 25(11), 1279-1286.

  • Balsalobre-Fernández, C., Glaister, M., & Lockey, R. A. (2015). The validity and reliability of an iPhone app for measuring vertical jump performance. Journal of Sports Sciences, 33(15), 1574-1579.


 
 
 

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