Dolor vs. lesión en el entrenamiento: una revisión conceptual y su aplicación en deportes de fitness
- Manuel Gomez

- hace 2 días
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En el contexto del entrenamiento deportivo, especialmente en disciplinas de alta variabilidad como el CrossFit, la distinción entre dolor y lesión resulta crítica para la toma de decisiones sobre la carga, la prevención de lesiones y el rendimiento. Sin embargo, en la práctica, ambos conceptos suelen confundirse, lo que conduce a errores en la monitorización y en la programación del entrenamiento.

El presente artículo revisa la literatura científica sobre la definición de lesión, analiza el papel del dolor como concepto perceptivo y propone un modelo operativo basado en la función para diferenciar ambos conceptos en entornos aplicados.
1. Introducción
El dolor es una experiencia frecuente en el entrenamiento, especialmente en contextos de alta intensidad y volumen como los deportes de fitness funcional. Tradicionalmente, se ha asumido que la presencia de dolor es indicativa de lesión; sin embargo, esta asociación ha sido ampliamente cuestionada por la literatura científica contemporánea (Moseley, 2007; Bahr, 2009).
La falta de diferenciación entre dolor y lesión conduce a dos errores opuestos en el entrenamiento.
Por un lado, la sobreprotección ocurre cuando el atleta interpreta cualquier molestia como lesión, reduciendo o evitando la carga de forma innecesaria. Esto limita la exposición al estímulo, compromete la adaptación y aumenta la vulnerabilidad futura.
Por otro lado, la subestimación se produce cuando el dolor se ignora, manteniendo la carga a pesar de señales progresivas de sobrecarga, lo que favorece la aparición de lesiones por uso repetido.
Ambos errores tienen un origen común: utilizar el dolor como único criterio de decisión. Sin embargo, el dolor es una experiencia subjetiva que no refleja directamente el daño estructural. Por ello, la evidencia científica propone un enfoque basado en la función. La clave no es si duele, sino cómo afecta al rendimiento y al movimiento. Una definición operativa de lesión debe basarse en la pérdida de función y la necesidad de modificar o interrumpir el entrenamiento.
2. Definición de lesión en la literatura científica
El consenso del International Olympic Committee define la lesión deportiva como:
“Cualquier daño tisular o problema físico resultante de la participación deportiva que conduce a una restricción o incapacidad para entrenar o competir normalmente” (Bahr et al., 2020).
Esta definición introduce un elemento clave: la lesión implica una alteración funcional, no simplemente la presencia de dolor.
Asimismo, la literatura distingue entre:
Time-loss injury: implica ausencia total del entrenamiento.
Medical attention injury: requiere atención, pero permite participación.
Este enfoque amplía la comprensión de lesión más allá del modelo binario entrenar/no entrenar.
3. El dolor como concepto perceptivo
La International Association for the Study of Pain redefine el dolor como:
“Una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada, o similar a la asociada, con daño tisular real o potencial” (IASP, 2020).
Este cambio conceptual es fundamental, ya que:
El dolor no siempre refleja daño estructural
El dolor está influenciado por factores cognitivos, emocionales y contextuales
Estudios en neurociencia del dolor han demostrado que la percepción dolorosa puede existir sin daño tisular significativo, y viceversa (Moseley & Butler, 2015).
4. Limitaciones del uso del dolor como indicador de lesión
El uso del dolor como único criterio para identificar lesiones presenta importantes limitaciones:
4.1. Baja especificidad
El dolor puede aparecer en procesos adaptativos normales, como el dolor muscular de aparición tardía (DOMS), sin implicar lesión (Cheung et al., 2003).
4.2. Variabilidad interindividual
La percepción del dolor varía significativamente entre individuos, lo que limita su utilidad como métrica objetiva (Main & George, 2011).
4.3. Desconexión con la función
Atletas pueden reportar dolor elevado y mantener rendimiento, o reportar dolor bajo con limitaciones funcionales significativas.
5. La función como criterio central de lesión
La evidencia sugiere que la pérdida de función es el criterio más robusto para definir una lesión (Clarsen et al., 2014).
Los principales indicadores funcionales incluyen:
Reducción de la capacidad de producir fuerza
Limitación del rango de movimiento
Alteración de patrones técnicos
Necesidad de modificar o interrumpir el entrenamiento
Clarsen et al. (2014) proponen cuestionarios de sobreuso donde el impacto en la participación y el rendimiento es el eje central de la detección de lesión.
6. Aplicación en deportes de fitness (CrossFit)
El CrossFit presenta características específicas:
Alta variabilidad de estímulos
Combinación de fuerza, resistencia y gimnasia
Elevada exposición a fatiga acumulada
En este contexto, la distinción entre dolor y lesión es especialmente relevante.
6.1. Error común
Asumir que “si el atleta puede entrenar, no está lesionado”.
6.2. Enfoque recomendado
Integrar tres dimensiones:
Dolor (síntoma)
Función (capacidad)
Impacto en el entrenamiento (resultado práctico)
7. Propuesta de modelo operativo
Se propone una clasificación basada en criterios funcionales:
7.1. No lesión
Dolor ≤ 3/10
Sin impacto en el rendimiento
Sin modificación del entrenamiento
7.2. Zona de riesgo
Dolor 4–6/10
Ligera alteración técnica
Necesidad de modificar carga o volumen
7.3. Lesión
Pérdida de función clara
Modificación significativa o interrupción del entrenamiento
Independiente del nivel de dolor
Este modelo permite una toma de decisiones más precisa en la programación y monitorización.
8. Implicaciones para la monitorización de la carga
Integrar esta diferenciación en sistemas de monitorización (por ejemplo, session load, wellness, pain) permite:
Detectar lesiones de forma precoz
Reducir falsos positivos (dolor sin lesión)
Mejorar la toma de decisiones sobre la carga
Además, facilita la integración con modelos como el ACWR y sistemas de readiness.
9. Conclusiones
El dolor y la lesión son conceptos distintos que no deben utilizarse de forma intercambiable.
La evidencia científica respalda un enfoque basado en la función y el impacto en el entrenamiento como criterios principales para definir una lesión.
En deportes como el CrossFit, donde el dolor es frecuente, esta distinción es esencial para optimizar el rendimiento y reducir el riesgo de lesión.
En términos prácticos: el dolor informa, pero la función decide.
COACH MANU
Referencias
Bahr, R. (2009). No injuries, but plenty of pain? British Journal of Sports Medicine, 43(13), 966–968.
Bahr, R., et al. (2020). International Olympic Committee consensus statement on methods for recording and reporting of epidemiological data on injury and illness in sport. British Journal of Sports Medicine, 54(7), 372–389.
Cheung, K., Hume, P., & Maxwell, L. (2003). Delayed onset muscle soreness. Sports Medicine, 33(2), 145–164.
Clarsen, B., Rønsen, O., Myklebust, G., Flørenes, T. W., & Bahr, R. (2014). The Oslo Sports Trauma Research Center questionnaire. British Journal of Sports Medicine, 48(7), 754–760.
International Association for the Study of Pain (IASP). (2020). IASP revised definition of pain.
Main, C. J., & George, S. Z. (2011). Psychosocial influences on low back pain. Physical Therapy, 91(5), 609–617.
Moseley, G. L. (2007). Reconceptualising pain. Physical Therapy Reviews, 12(3), 169–178.
Moseley, G. L., & Butler, D. S. (2015). Fifteen years of explaining pain. Journal of Pain, 16(9), 807–813.
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