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Parte II: De la periodización clásica al entrenamiento contemporáneo: evolución histórica de la lógica adaptativa.

La historia de la periodización del entrenamiento no es simplemente la historia de cómo organizar cargas; es la historia de cómo el ser humano ha intentado comprender y dirigir el tiempo biológico para maximizar el rendimiento. Desde mediados del siglo XX, entrenadores e investigadores han buscado responder a una pregunta central: ¿cómo estructurar el entrenamiento para provocar adaptaciones profundas sin comprometer la especificidad ni la estabilidad del rendimiento competitivo?



La evolución de la teoría de la periodización refleja un desplazamiento progresivo desde modelos generalistas y simultáneos hacia estructuras secuenciales, concentradas y orientadas a la transferencia funcional. Sin embargo, esta transformación no debe interpretarse como una sustitución abrupta de paradigmas, sino como un refinamiento continuo en la comprensión de los mecanismos de adaptación (Issurin, 2008).


Tres figuras resultan fundamentales para entender esta transición histórica: Lev P. Matveiev, arquitecto del modelo clásico; Yuri Verkhoshansky, reformulador crítico de su lógica adaptativa; y posteriormente Anatoly Bondarchuk y Vladimir Issurin, quienes sistematizaron la organización por bloques o modelo ATR. El debate que los conecta —entrenamiento concurrente versus concentración secuencial de cargas— no es reciente: se remonta a la década de 1960 y continúa vigente en la investigación contemporánea en fisiología, biomecánica y ciencias del deporte.


Matveiev y la arquitectura del modelo clásico

En la década de 1960, Lev P. Matveiev desarrolló la primera teoría sistemática de planificación deportiva basada en principios biológicos de adaptación y organización cíclica del entrenamiento (Matveyev, 1964, 1977). En el contexto del sistema olímpico soviético, propuso una estructura jerárquica de macro, meso y microciclos orientados hacia un pico de forma anual.


Su modelo se fundamentaba en una premisa clara: el rendimiento debía construirse de manera acumulativa mediante el desarrollo paralelo de las cualidades motoras necesarias para la competencia. Como él mismo afirmaba:

“El proceso de entrenamiento debe asegurar el desarrollo paralelo de todas las cualidades motoras necesarias para el rendimiento deportivo” (Matveyev, 1977).

Este principio dio origen a lo que hoy denominamos entrenamiento concurrente: la mejora simultánea de fuerza, resistencia, velocidad y técnica dentro de un mismo periodo preparatorio.


Características estructurales del modelo clásico

  • Desarrollo multilateral simultáneo de capacidades físicas.

  • Progresión lineal desde alto volumen hacia mayor intensidad.

  • Acumulación sistemática de cargas.

  • Orientación hacia uno o dos picos competitivos anuales.


El modelo mostró una eficacia notable en deportes cíclicos con calendarios competitivos definidos. Sin embargo, su lógica lineal y simultánea reveló limitaciones en atletas altamente cualificados. Estudios posteriores, como el de Hickson (1980), evidenciaron fenómenos de interferencia adaptativa entre fuerza y resistencia, cuestionando la eficacia del desarrollo concurrente prolongado en contextos de alto rendimiento.


Aquí comienza el punto de inflexión conceptual.


Verkhoshansky y la lógica de la concentración adaptativa

Durante las décadas de 1970 y 1980, Yuri Verkhoshansky reformuló la comprensión del proceso adaptativo en el entrenamiento deportivo. Sin rechazar los fundamentos biológicos de Matveiev, cuestionó la eficacia del desarrollo simultáneo de múltiples capacidades en atletas de élite. Su observación era clara: en niveles avanzados, la dispersión del estímulo impedía alcanzar la magnitud necesaria para generar adaptaciones estructurales profundas (Verkhoshansky, 1985).

Para Verkhoshansky, el problema no era la periodización en sí, sino su lógica de distribución.

Limitaciones del modelo clásico en el alto rendimiento

  • Dispersión del estímulo y falta de magnitud adaptativa.

  • Relación excesivamente lineal entre volumen y rendimiento.

  • Insuficiente especificidad funcional.

  • Desconsideración de los distintos tiempos de adaptación.

  • Ausencia de una organización basada en los efectos residuales del entrenamiento.

Frente a ello, propuso concentrar cargas de gran magnitud sobre cualidades específicas, generando adaptaciones profundas seguidas de una fase de reorganización funcional. El entrenamiento dejaba de concebirse como equilibrio simultáneo y pasaba a entenderse como inducción selectiva de cambios biológicos.


Aportaciones fundamentales de Verkhoshansky

1. El efecto retardado del entrenamiento

Las mejoras significativas no se manifiestan durante la aplicación de la carga, sino en la fase posterior, cuando el organismo reorganiza sus sistemas tras un estímulo concentrado (Verkhoshansky & Siff, 2009). Esta concepción explica los descensos temporales de rendimiento que preceden a una supercompensación estructural más estable. La adaptación es diferida, acumulativa y dependiente de la magnitud del estímulo.


2. Desarrollo secuencial de capacidades

En lugar de entrenar todo al mismo tiempo, las capacidades se organizan en fases con orientación dominante. Cada bloque crea la base funcional para el siguiente, evitando la dilución del estímulo y favoreciendo mayor transferencia al rendimiento (Issurin, 2008).


3. Efectos residuales del entrenamiento

Las adaptaciones no desaparecen de inmediato; poseen una duración temporal específica. Esta “memoria biológica” permite entrenar cualidades de forma escalonada sin perder completamente las desarrolladas previamente. Este principio hizo viable la organización por bloques sucesivos.


4. Principio de Correspondencia Dinámica

La especificidad dejó de ser una mera semejanza externa del gesto. Un ejercicio es específico cuando reproduce elementos funcionales del movimiento competitivo: dirección y amplitud, régimen fuerza-velocidad, tiempo de aplicación de fuerza, coordinación muscular y demandas energéticas (Verkhoshansky & Siff, 2009). La transferencia se entiende así como fenómeno neuromuscular y biomecánico.


De la concentración a la periodización por bloques

Las ideas de Verkhoshansky fueron posteriormente sistematizadas por Issurin y Bondarchuk en el modelo de periodización por bloques (modelo ATR: Acumulación–Transformación–Realización). Este enfoque organiza el entrenamiento en fases con objetivos dominantes, respetando la duración de los efectos residuales y la lógica secuencial de adaptación.

La transición histórica no elimina el entrenamiento concurrente, sino que lo reordena en el tiempo. La simultaneidad se sustituye por secuenciación estratégica. La acumulación indiscriminada cede lugar a la concentración orientada.

MI REFLEXION: una discusión permanente

La aparente confrontación entre entrenamiento concurrente y periodización en bloques suele presentarse como un debate actual. Sin embargo, en la teoría del entrenamiento deportivo esta tensión se discute desde hace más de medio siglo.


Desde la arquitectura estructural propuesta por Matveiev, pasando por la lógica de concentración de cargas de Verkhoshansky, hasta la sistematización por bloques desarrollada por Issurin, el interrogante de fondo ha sido siempre el mismo: cómo organizar el tiempo biológico para maximizar la adaptación. No se trata de modelos antagónicos, sino de distintas formulaciones de una problemática común.


La evolución de la periodización no ha sido una ruptura, sino un proceso de refinamiento progresivo en la comprensión de la complejidad adaptativa del organismo humano. Lo que hoy algunos interpretan como una nueva dicotomía es en realidad, la continuidad de un debate estructural que acompaña al alto rendimiento desde sus bases teóricas modernas.

Y, sobre todo, no existe una formulación única y perfecta.


No hay un modelo universal capaz de resolver todos los contextos, disciplinas y perfiles individuales. Existen múltiples caminos para alcanzar la adaptación "mil formas de skin the cat" porque la realidad biológica y competitiva es inherentemente diversa.


Por ello, la programación del entrenamiento posee inevitablemente una doble naturaleza: es ciencia, sustentada en principios fisiológicos y evidencia empírica; y es arte, apoyada en la experiencia, la sensibilidad profesional y la lectura contextual del deportista.


En este marco, el respeto ante las diferencias conceptuales no es una concesión, sino una obligación profesional.


La diversidad de enfoques no debilita la teoría del entrenamiento; la fortalece y la mantiene viva. La periodización, más que un modelo cerrado, es una construcción dinámica que evoluciona al mismo ritmo que nuestra comprensión del organismo humano.
COACH MANU

Bibliografía

  • Bondarchuk, A. P. (2007). Transfer of training in sports. Ultimate Athlete Concepts.

  • Hickson, R. C. (1980). Interference of strength development by simultaneously training for strength and endurance. European Journal of Applied Physiology and Occupational Physiology, 45(2–3), 255–263.

  • Issurin, V. B. (2008). Block periodization versus traditional training theory: A review. Journal of Sports Medicine and Physical Fitness, 48(1), 65–75.

  • Issurin, V. B. (2010). Block periodization: Breakthrough in sport training. Ultimate Athlete Concepts.

  • Matveyev, L. P. (1964). Periodization of sports training. (Original work published in Russian).

  • Matveyev, L. P. (1977). Fundamentals of sports training. Progress Publishers.

  • Verkhoshansky, Y. V. (1985). Programming and organization of training process. Soviet Sports Review, 20(1), 10–16.

  • Verkhoshansky, Y. V., & Siff, M. C. (2009). Supertraining (6th ed.). Ultimate Athlete Concepts.

 
 
 

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