VO₂max en diferentes deportes y su importancia en CrossFit
- Manuel Gomez

- hace 1 día
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Actualizado: hace 12 minutos
El consumo máximo de oxígeno (VO₂max) ha sido considerado tradicionalmente el principal indicador de la capacidad aeróbica y del rendimiento en deportes de resistencia. Sin embargo, su papel en disciplinas mixtas como el CrossFit es más complejo y limitado cuando se analiza de forma aislada.
En el presente artículo examina los valores de VO₂max en diferentes deportes, analiza sus determinantes fisiológicos y profundiza en su relevancia práctica en el rendimiento en CrossFit. Asimismo, se aborda el efecto de interferencia derivado del entrenamiento concurrente y se proponen estrategias para su control mediante principios de programación y la periodización por bloques (ATR).

La evidencia sugiere que el rendimiento en CrossFit debe interpretarse desde un enfoque integrador, donde el VO₂max es un componente relevante, pero no determinante.
1. Introducción
El VO₂max representa la máxima capacidad del organismo para captar, transportar y utilizar oxígeno durante el ejercicio incremental, siendo ampliamente aceptado como el estándar de referencia de la capacidad cardiorrespiratoria (Bassett & Howley, 2000). En deportes de resistencia, esta variable ha demostrado una fuerte relación con el rendimiento, especialmente en pruebas de larga duración.
No obstante, el desarrollo del entrenamiento moderno ha evidenciado que el rendimiento deportivo no depende de una única capacidad, sino de la interacción entre múltiples sistemas fisiológicos.
En disciplinas híbridas como el CrossFit, donde coexisten esfuerzos de alta intensidad, demandas técnicas y producción de fuerza, el VO₂max pierde capacidad explicativa cuando se analiza de forma aislada.
Además, la programación simultánea de fuerza y resistencia introduce el denominado efecto de interferencia, lo que puede comprometer las adaptaciones si no se estructura adecuadamente el entrenamiento (Fyfe et al., 2014).
En este contexto, resulta necesario comprender el papel real del VO₂max dentro de un modelo multifactorial y su integración en la programación del entrenamiento.
2. VO₂max en diferentes deportes

2.1 Deportes de resistencia
Los deportes de resistencia presentan los valores más elevados de VO₂max, debido a adaptaciones cardiovasculares y musculares que permiten maximizar el transporte y la utilización de oxígeno (Joyner & Coyle, 2008). Estas adaptaciones incluyen un aumento del volumen sistólico, del volumen sanguíneo y de la densidad mitocondrial.
Esquí de fondo: 75–95 ml·kg⁻¹·min⁻¹
Ciclismo: 70–90 ml·kg⁻¹·min⁻¹
Running: 70–85 ml·kg⁻¹·min⁻¹
Remo: 65–85 ml·kg⁻¹·min⁻¹
En estas disciplinas, el VO₂max establece el límite superior de producción energética aeróbica, lo que permite sostener intensidades absolutas más elevadas durante largos periodos de tiempo. Sin embargo, su papel debe interpretarse junto a otros factores como los umbrales fisiológicos y la economía de movimiento, que determinan la capacidad real de sostener el esfuerzo (Faude et al., 2009).
2.2 Deportes intermitentes
En deportes intermitentes, el VO₂max presenta valores moderados y su función principal se relaciona con la capacidad de recuperación entre esfuerzos repetidos (Buchheit & Laursen, 2013).
Fútbol: 55–70 ml·kg⁻¹·min⁻¹
Baloncesto: 50–65 ml·kg⁻¹·min⁻¹
CrossFit: 50–70 ml·kg⁻¹·min⁻¹
En este contexto, un mayor VO₂max permite una recuperación más rápida del sistema fosfágeno y una mejor resíntesis de fosfocreatina, lo que facilita la repetición de acciones de alta intensidad.
Sin embargo, el rendimiento depende en mayor medida de factores como la potencia, la velocidad, la coordinación y la toma de decisiones, lo que reduce el peso relativo del VO₂max como predictor principal.
2.3 Deportes de fuerza y potencia
En disciplinas de fuerza y potencia, el VO₂max presenta valores más bajos y una relevancia limitada en relación con el rendimiento (Fyfe et al., 2014).
Halterofilia: 30–50 ml·kg⁻¹·min⁻¹
Sprinters: 45–60 ml·kg⁻¹·min⁻¹
En este tipo de deportes, el rendimiento depende fundamentalmente de la capacidad de producir fuerza y potencia en intervalos muy cortos de tiempo, donde la contribución del sistema aeróbico es mínima. No obstante, el VO₂max puede influir indirectamente en la capacidad de recuperación entre series y sesiones, especialmente en contextos de alto volumen de entrenamiento.
3. Determinantes fisiológicos del VO₂max
El VO₂max está determinado por la ecuación de Fick:
VO₂max = Q̇ × (a-vO₂ difference)
El componente central está definido por el gasto cardíaco, resultado del producto entre la frecuencia cardíaca y el volumen sistólico, siendo este último el factor más determinante. Adaptaciones como el aumento del tamaño ventricular y la mejora de la contractilidad miocárdica permiten incrementar el volumen de sangre eyectado en cada latido.
Por otro lado, los factores periféricos incluyen la capacidad del músculo para extraer y utilizar el oxígeno, lo que depende de la densidad capilar, el contenido mitocondrial y la actividad enzimática oxidativa. Estas adaptaciones mejoran la eficiencia metabólica y permiten una mayor utilización del oxígeno disponible (Joyner & Coyle, 2008).
4. Relación entre VO₂max y rendimiento en CrossFit
El VO₂max presenta correlaciones moderadas-altas con el rendimiento en CrossFit (r ≈ 0.58–0.75), especialmente en WODs con alta demanda aeróbica (Martínez-Gómez et al., 2020). Esto indica que los atletas con mayor capacidad aeróbica tienden a rendir mejor en este tipo de pruebas.
Sin embargo, el VO₂max solo explica aproximadamente el 39% de la varianza del rendimiento. Este dato es especialmente relevante, ya que indica que más del 60% del rendimiento depende de otros factores.
Modelos multifactoriales que integran fuerza, potencia y capacidad aeróbica alcanzan valores predictivos significativamente mayores (R² ≈ 0.81), lo que confirma que el rendimiento en CrossFit no puede explicarse mediante una única variable.
Por tanto, el VO₂max debe interpretarse como un techo fisiológico que condiciona el rendimiento en determinadas tareas, pero cuya influencia depende del contexto específico.
El VO₂max presenta varias limitaciones como indicador de rendimiento en CrossFit:
No refleja la capacidad de sostener intensidades submáximas (umbrales)
No mide la producción de fuerza ni potencia
No representa la naturaleza intermitente del esfuerzo
No capta la fatiga acumulada ni la recuperación
Estas limitaciones refuerzan la necesidad de utilizar modelos de evaluación más integradores.
5. Efecto de interferencia en el entrenamiento concurrente
El entrenamiento concurrente puede generar interferencias en las adaptaciones cuando no se estructura adecuadamente (Fyfe et al., 2014). A nivel molecular, el entrenamiento de resistencia activa la AMPK, una vía relacionada con el metabolismo energético y la adaptación aeróbica, mientras que el entrenamiento de fuerza estimula la vía mTOR, clave en los procesos de síntesis proteica e hipertrofia. Cuando la activación de AMPK es elevada y sostenida, puede inhibir la señalización de mTOR, reduciendo la capacidad del organismo para desarrollar fuerza y masa muscular de forma óptima.
Este fenómeno adquiere especial relevancia en el contexto del CrossFit, donde la programación suele incluir una alta densidad de trabajo metabólico, frecuentemente combinada con estímulos de fuerza en la misma sesión o en días consecutivos. La falta de una clara priorización de capacidades y de una adecuada distribución de la carga incrementa el riesgo de interferencia.
Como consecuencia, pueden observarse adaptaciones subóptimas, manifestadas en una disminución del rendimiento neuromuscular, menor capacidad de producción de fuerza y potencia, y una mayor acumulación de fatiga. A medio y largo plazo, esta situación puede derivar en estancamiento del rendimiento, dificultando la mejora continua a pesar de elevados volúmenes de entrenamiento.
6. Estrategias para el control de la interferencia
Para minimizar el efecto de interferencia, es necesario estructurar el entrenamiento concurrente de forma estratégica, atendiendo tanto a la organización temporal de los estímulos como a la gestión de la carga. En primer lugar, la priorización de capacidades según la fase de entrenamiento resulta fundamental. No todas las cualidades deben desarrollarse simultáneamente al máximo nivel; establecer una capacidad dominante permite concentrar estímulos y favorecer adaptaciones más específicas.
Principios clave para el control de la interferencia:
Priorización de capacidades: definir una cualidad principal en cada fase (fuerza, potencia o resistencia) para evitar adaptaciones competitivas.
Separación temporal de estímulos: espaciar el entrenamiento de fuerza y resistencia entre 6 y 24 horas, o bien distribuirlos en días alternos para reducir la fatiga residual.
Control del volumen e intensidad aeróbica: evitar excesos de trabajo aeróbico sin objetivo claro, especialmente en zonas de intensidad media que aumentan la fatiga sin optimizar adaptaciones.
Entrenamiento polarizado: combinar estímulos de baja y alta intensidad, minimizando el tiempo en la denominada “zona gris”, con el fin de mejorar el rendimiento y reducir la fatiga acumulada.
Monitorización de la carga interna: utilizar herramientas como el session load (minutos × RPE) para cuantificar el estrés fisiológico y ajustar la programación de forma individualizada.
En conjunto, la aplicación sistemática de estos principios permite una mejor gestión del entrenamiento concurrente, optimizando las adaptaciones específicas y reduciendo el riesgo de interferencia, especialmente en disciplinas complejas como el CrossFit.
7. Periodización en bloques (modelo ATR)
La periodización por bloques (ATR) permite organizar el entrenamiento en fases con objetivos específicos, facilitando una secuenciación lógica de las adaptaciones y una mejor gestión del entrenamiento concurrente (Issurin, 2008; Stone et al., 2021). Este enfoque resulta especialmente útil en disciplinas como el CrossFit, donde la coexistencia de múltiples capacidades puede generar interferencias si no se estructura adecuadamente la carga.
El modelo ATR se divide en tres fases principales:
Fase de acumulación: orientada al desarrollo de la base estructural, con alto volumen de trabajo y una intensidad moderada. Desde el punto de vista de la resistencia, el objetivo principal es el desarrollo de la capacidad aeróbica base, mejorando la eficiencia del sistema cardiovascular y la capacidad de recuperación.
Fase de transformación: se reduce el volumen y aumenta la intensidad, introduciendo una mayor especificidad. En esta fase, el foco en resistencia se centra en el desarrollo del umbral anaeróbico y el VO₂max, aumentando la capacidad de sostener esfuerzos de alta intensidad.
Fase de realización: se busca maximizar el rendimiento mediante la reducción del volumen (taper) y el mantenimiento de la intensidad, enfocándose en la simulación de competición y la expresión del rendimiento.
En Athlete Plan utilizamos este modelo ATR para estructurar la programación del entrenamiento tanto en fuerza como en resistencia. La organización de los contenidos sigue una progresión lógica:
Desarrollo de base aeróbica en acumulación
Mejora del umbral de lactato y VO₂max en transformación
Aplicación específica en situaciones de competición en realización
Esta estructura permite evitar la superposición desordenada de estímulos, reduciendo el efecto de interferencia y mejorando la eficiencia del entrenamiento. En lugar de intentar desarrollar todas las capacidades simultáneamente, el modelo ATR permite organizarlas de forma estratégica, optimizando las adaptaciones fisiológicas y su transferencia al rendimiento en CrossFit.
8. Conclusión
El VO₂max es una variable clave en la evaluación de la capacidad aeróbica, cuya importancia varía en función del tipo de deporte.
En CrossFit, su papel es relevante pero insuficiente como predictor del rendimiento.
El rendimiento debe entenderse como un fenómeno multifactorial, donde la interacción entre capacidades fisiológicas y neuromusculares resulta determinante.
La correcta gestión del entrenamiento concurrente y la aplicación de modelos de periodización como el ATR permiten optimizar las adaptaciones y maximizar el rendimiento.
COACH MANU
Referencias
Bassett, D. R., & Howley, E. T. (2000). Limiting factors for maximum oxygen uptake and determinants of endurance performance. Medicine & Science in Sports & Exercise, 32(1), 70–84.
Buchheit, M., & Laursen, P. B. (2013). High-intensity interval training, solutions to the programming puzzle: Part I: Cardiopulmonary emphasis. Sports Medicine, 43(5), 313–338.
Faude, O., Kindermann, W., & Meyer, T. (2009). Lactate threshold concepts: How valid are they? Sports Medicine, 39(6), 469–490.
Fyfe, J. J., Bishop, D. J., & Stepto, N. K. (2014). Interference between concurrent resistance and endurance exercise: Molecular bases and the role of individual training variables. Sports Medicine, 44(6), 743–762.
Joyner, M. J., & Coyle, E. F. (2008). Endurance exercise performance: The physiology of champions. The Journal of Physiology, 586(1), 35–44.
Martínez-Gómez, R., Valenzuela, P. L., Alejo, L. B., Gil-Cabrera, J., Montalvo-Pérez, A., Talavera, E., Lucia, A., & Barranco-Gil, D. (2020). Physiological predictors of competition performance in CrossFit athletes. International Journal of Environmental Research and Public Health, 17(10), 3699.
Sandbakk, Ø., & Holmberg, H. C. (2017). Physiological capacity and training routines of elite cross-country skiers: Approaching the upper limits of human endurance. International Journal of Sports Physiology and Performance, 12(8), 1003–1011.
Saunders, P. U., Pyne, D. B., Telford, R. D., & Hawley, J. A. (2004). Factors affecting running economy in trained distance runners. Sports Medicine, 34(7), 465–485.



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