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El Atleta NO Entrenable: Una reflexión inspirada por Chris Hinshaw


La chispa que encendió el cambio no fue otra que mi encuentro con Chris Hinshaw. En ese momento, mi visión como entrenador cordial se desvaneció, dejando espacio para una verdad fundamental que ha guiado mi práctica profesional desde que conocí a Chris, la labor del entrenador es proteger al grupo. Esta verdad, se convirtió en el núcleo de mi filosofía como entrenador.


La decisión fue clara y contundente: dirigir mi energía y conocimiento hacia aquellos atletas que verdaderamente se comprometen con su proceso de crecimiento, dejando atrás a aquellos que obstaculizan el progreso del colectivo.

Esta elección, radical para algunos, es en realidad un acto de respeto hacia la dedicación y el esfuerzo del grupo. La enseñanza más grande de Hinshaw no fue una técnica específica, sino la comprensión de que el éxito deportivo se construye sobre la base de la voluntad de mejorar, la capacidad de adaptarse y la disposición para trabajar en equipo.


Al adoptar esta postura, no solo busco evitar las distracciones y conflictos que los atletas no entrenables pueden generar, sino también crear un ambiente donde la pasión por superarse a si mismo y no a los demás es la norma, no la excepción.

Inspirado por Hinshaw, mi visión es desarrollar un espacio en el que cada miembro se sienta valorado, entendido y esencial para el éxito común, donde el compromiso individual alimenta el fuego del logro colectivo.

En mi labor como head coach, una de mis principales responsabilidades es identificar a los atletas no entrenables evaluando sus características. Esto implica un proceso detallado y considerado, donde observo y valoro las características de cada atleta que entreno, con el fin de categorizarle como entrenable o no entrenable.

Reconocer estos aspectos es vital para asegurar que nuestro entorno de entrenamiento permanezca productivo, positivo y orientado hacia el crecimiento.

La cruda realidad de los atletas no entrenables


Los sabelotodo: Creen tener todas las respuestas, cerrándose a cualquier sugerencia que podría catapultarlos a nuevos niveles de rendimiento. Esta actitud no solo estanca su crecimiento personal sino que también se convierte en un lastre para el equipo. La evolución constante, el estar abierto a nuevos conceptos, es fundamental en el deporte. Quienes rechazan aprender y adaptarse, simplemente no tienen lugar en un ambiente de equipo.


El ego sobre el equipo: La primera regla de CrossFit es "dejar el ego en la puerta", sin embargo muchos atletas buscan constantemente el reconocimiento individual, ignorando que el verdadero éxito deportivo se construye sobre los logros colectivos. Su deseo de brillar más que los demás puede socavar la armonía y el esfuerzo conjunto, creando fisuras en la unidad del equipo. La dinámica de grupo sufre y con ella, el potencial de lograr objetivos comunes.


Los contreras: Preguntar debería ser una herramienta para el aprendizaje, pero cuando las preguntas se hacen desde la confrontación, se pierde el valor del diálogo constructivo. Estos atletas usan sus cuestionamientos como armas, no como puentes hacia el conocimiento, erosionando la confianza y el respeto mutuo esenciales para cualquier equipo exitoso.


Los lobos solitarios: Un equipo se fortalece con la cohesión y el compañerismo. Los atletas que se aíslan o no logran integrarse plenamente o se ponen la etiqueta de "competitor" separándose del resto de los mortales comprometen la fuerza del colectivo. La unidad es vital y aquellos incapaces de fomentar lazos sólidos con sus compañeros, o que prefieren mantenerse al margen, diluyen la esencia misma del trabajo en equipo.


Los "diseñadores" de programas: Aquellos que cuestionan y modifican la planificación del entrenamiento a su antojo, minan la autoridad del entrenador y la eficacia del programa. La confianza y el respeto entre atletas y entrenadores son pilares del éxito; romper este equilibrio es perjudicial para todos.


Los externos: En el deporte, como en la vida, asumir la responsabilidad personal es clave para el crecimiento. Los atletas que constantemente buscan factores externos para justificar sus fallos, negándose a mirar hacia adentro, se estancan. Este hábito de evasión les impide aprender de sus errores y avanzar hacia la mejora. La culpa de todo lo malo la tiene el entrenador, programa, equipamiento, compañeros o simplemente el universo.


¿Y ahora qué?

Este es nuestra llamada a evolucionar, a trascender los límites de lo que tradicionalmente hemos valorado como éxito y excelencia en el deporte. Nos comprometemos a liderar un cambio profundo, no para excluir, sino para cultivar un ambiente donde lo que nos define es nuestra calidad humana y nuestra capacidad de crecer juntos.

Buscamos construir un entorno donde la excelencia no se mida solo por trofeos o marcas personales, sino por la integridad, el respeto mutuo y el apoyo incondicional entre compañeros.
Buscamos desarrollar equipos que no solo sean reconocidos por sus victorias, sino admirados por su espíritu, su cohesión y su compromiso con valores que van más allá del deporte.
Nuestro objetivo es redefinir el éxito, poniendo el carácter y la humanidad en el centro de todo lo que hacemos.
COACH MANU

2 comentarios


Manuel Gomez
Manuel Gomez
23 feb 2024

💪💪💪

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Manu, es un aspecto muy importante, y un aprendizaje clave. Hace un tiempo, había unos cuantos en el Box, y tras su partida, el ambiente en todas las clases, es genial. ¡Gracias!

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