top of page

NUTRICIÓN DE RENDIMIENTO PARA EL ATLETA DE CROSSFIT: UNA PERSPECTIVA CIENTÍFICA

CrossFit® combina entrenamiento de fuerza, potencia y resistencia en un modelo concurrente de alta intensidad que desafía simultáneamente los sistemas metabólico y neuromuscular. En este contexto, la nutrición de rendimiento adquiere un papel esencial para optimizar la disponibilidad de sustratos, acelerar la recuperación y favorecer las adaptaciones fisiológicas derivadas del entrenamiento.



Este artículo sintetiza la evidencia científica actual sobre nutrición aplicada al atleta avanzado de CrossFit, abordando la periodización nutricional, el timing de nutrientes y la suplementación basada en la evidencia, con el objetivo de ofrecer una guía fundamentada en la fisiología del rendimiento.


INTRODUCCIÓN

El modelo de entrenamiento de CrossFit integra acondicionamiento metabólico, gimnasia y halterofilia en un mismo microciclo, exigiendo el desarrollo simultáneo de fuerza máxima, potencia y resistencia (Mangine et al., 2020). Esta complejidad impone demandas energéticas y adaptativas únicas que difieren de las observadas en disciplinas monoestructurales.


La nutrición del atleta de CrossFit debe abordar tanto las necesidades energéticas agudas de los entrenamientos de alta intensidad como los procesos crónicos de adaptación, dependientes de la disponibilidad de sustratos, la síntesis proteica y la homeostasis hormonal (Burke & Hawley, 2018).


Según Bergeron et al. (2017), los programas de acondicionamiento extremo requieren estrategias nutricionales que permitan mantener el power output, sostener la función inmune y optimizar la recuperación entre sesiones consecutivas.


PERIODIZACIÓN NUTRICIONAL Y DISPONIBILIDAD ENERGÉTICA

La periodización nutricional consiste en la planificación estratégica de la ingesta energética y de macronutrientes para ajustarse a las demandas fisiológicas del entrenamiento (Jeukendrup, 2017). Este enfoque permite sincronizar el estímulo mecánico con el entorno metabólico más favorable para la adaptación (Burke et al., 2015; Morton et al., 2019).


Disponibilidad energética

La disponibilidad energética (EA) se define como la energía dietética restante para las funciones fisiológicas después de descontar el gasto energético por ejercicio. Una EA inferior a 30 kcal/kg de masa magra/día se asocia con disfunciones endocrinas, óseas y del rendimiento (Mountjoy et al., 2018). En atletas de CrossFit, la EA óptima oscila entre 40 y 45 kcal/kg FFM/día, dependiendo de la fase de entrenamiento y el volumen semanal.


Distribución de macronutrientes

Tipo de día

Carbohidratos (g/kg)

Proteínas (g/kg)

Grasas (g/kg)

Alta carga (ME + metcon largo)

6–8

1.8–2.2

0.8–1.0

Carga moderada

4–6

1.8–2.0

0.8–1.0

Descanso/recuperación

3–4

1.6–1.8

1.0–1.2

Los carbohidratos son el sustrato primario para mantener la potencia y la glucemia durante el ejercicio de alta intensidad (Burke, 2015). Las proteínas, además de su papel estructural, son esenciales para la síntesis y reparación del tejido muscular (Moore et al., 2015). Las grasas contribuyen a la función hormonal y a la modulación inflamatoria (Philpott et al., 2018).


NUTRIENT TIMING: ESTRATEGIAS PRE, INTRA Y POST-ENTRENAMIENTO


Nutrición pre-WOD

El objetivo de la nutrición preentrenamiento es optimizar el glucógeno muscular y mantener una glucemia estable. Se recomienda una ingesta de 1–2 g/kg de carbohidratos y 0.3 g/kg de proteínas entre 2 y 3 horas antes del entrenamiento (Cermak et al., 2013). Las comidas deben ser bajas en grasa y fibra para evitar retraso en el vaciado gástrico.


Nutrición intra-WOD

Durante sesiones prolongadas o dobles (>60 minutos), la ingesta de 30–60 g de carbohidratos por hora en forma de mezcla glucosa-fructosa (2:1) mantiene la capacidad de trabajo y retrasa la fatiga (Jeukendrup, 2014). Además, una adecuada reposición hídrica y electrolítica es esencial: 500–1000 ml/hora de agua con 600–1000 mg/L de sodio ayuda a preservar la contractilidad muscular y el volumen plasmático.


Nutrición post-WOD

La fase de recuperación temprana debe centrarse en la reposición de glucógeno, la estimulación de la síntesis proteica muscular (MPS) y el restablecimiento del equilibrio hidroelectrolítico. Se recomienda ingerir 1 g/kg de carbohidratos y 0.3 g/kg de proteínas dentro de los 60 minutos posteriores al entrenamiento (Moore et al., 2015). Las fuentes proteicas ricas en leucina, como el suero lácteo, favorecen la activación de la vía mTOR y la reparación miofibrilar (Areta et al., 2014).


SUPLEMENTACIÓN BASADA EN EVIDENCIA

La evidencia científica respalda el uso de ciertos suplementos ergogénicos que pueden optimizar el rendimiento y la recuperación en el contexto del CrossFit, siempre integrados dentro de un plan nutricional completo.

Suplemento

Mecanismo

Dosis

Evidencia

Creatina monohidrato

Aumenta la resíntesis de fosfocreatina y la fuerza máxima

3–5 g/día

Grgic et al., 2021

Beta-alanina

Incrementa la carnosina muscular, reduciendo la acidez intracelular

6.4 g/día (dosis divididas)

Saunders et al., 2017

Cafeína

Antagoniza receptores de adenosina, mejora la alerta y la contractilidad

3–6 mg/kg preentrenamiento

Goldstein et al., 2010

Nitratos (zumo de remolacha)

Incrementa la biodisponibilidad de óxido nítrico y la eficiencia mitocondrial

400–600 mg NO₃⁻ pre-WOD

Jones, 2018

Omega-3 (EPA/DHA)

Modula la inflamación y acelera la recuperación muscular

1–2 g/día

Philpott et al., 2018


IMPLICACIONES PRÁCTICAS PARA EL ATLETA DE CROSSFIT

  • Alinear la ingesta energética con la carga de entrenamiento semanal.

  • Priorizar la nutrición pre y post-WOD en sesiones de alta intensidad o volumen.

  • Mantener una hidratación planificada con reposición de sodio y carbohidratos.

  • Implementar la suplementación solo con evidencia sólida y seguimiento individualizado.

  • Monitorear adaptaciones mediante indicadores de rendimiento, RPE, masa magra y recuperación subjetiva.


CONCLUSIÓN

La nutrición de rendimiento en CrossFit constituye una interfaz entre la fisiología del ejercicio y la planificación del entrenamiento. No puede considerarse un elemento accesorio, sino un componente determinante en la expresión de la fuerza, la potencia y la capacidad de recuperación.

Como afirman Morton et al. (2019), “la periodización nutricional no es un plan estático, sino un proceso dinámico que evoluciona con el ciclo de entrenamiento del atleta.”

La capacidad de sostener esfuerzos repetidos, mejorar la composición corporal y acelerar la recuperación depende, en última instancia, de la interacción entre la carga externa del entrenamiento y el entorno metabólico que la nutrición proporciona.


REFERENCIAS

Areta, J. L., Burke, L. M., Ross, M. L., Camera, D. M., West, D. W., Broad, E. M., & Phillips, S. M. (2014). Timing and distribution of protein ingestion during prolonged recovery from resistance exercise alters myofibrillar protein synthesis. The Journal of Physiology, 592(23), 547–562.

Bergeron, M. F., Nindl, B. C., Deuster, P. A., Baumgartner, N., Kane, S. F., Kraemer, W. J., & Thompson, W. R. (2017). Consortium for health and military performance and American College of Sports Medicine consensus paper on extreme conditioning programs. Current Sports Medicine Reports, 10(6), 383–389.

Burke, L. M. (2015). Fueling strategies to optimize performance: Training adaptations and immune function. Journal of Sports Sciences, 33(13), 1459–1469.

Burke, L. M., & Hawley, J. A. (2018). Swifter, higher, stronger: What’s on the menu? Journal of Sports Sciences, 36(S1), 7–19.

Cermak, N. M., Res, P. T., & van Loon, L. J. C. (2013). Pre-exercise nutrition and performance. Medicine & Science in Sports & Exercise, 45(5), 975–983.

Goldstein, E. R., et al. (2010). International society of sports nutrition position stand: Caffeine and performance. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 7(1), 1–7.

Grgic, J., Trexler, E. T., Lazinica, B., & Pedisic, Z. (2021). International society of sports nutrition position stand: Supplements and exercise performance. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 18(1), 1–36.

Jeukendrup, A. E. (2014). A step towards personalized sports nutrition. Sports Medicine, 44(S1), S25–S33.

Jones, A. M. (2018). Dietary nitrate supplementation and exercise performance. Annual Review of Nutrition, 38, 303–328.

Mangine, G. T., Tankersley, J. E., McDougle, J. M., Velazquez, N., Roberts, M. D., & Esmat, T. A. (2020). The influence of training frequency on CrossFit® performance and adaptations. Sports, 8(10), 141.

Moore, D. R., Camera, D. M., & Phillips, S. M. (2015). Protein ingestion and muscle protein synthesis. Applied Physiology, Nutrition, and Metabolism, 40(6), 582–588.

Morton, J. P., et al. (2019). Periodized nutrition for athletes. Sports Medicine, 49(S1), S1–S17.

Mountjoy, M., Sundgot-Borgen, J., Burke, L., Carter, S., Constantini, N., Lebrun, C., & Ljungqvist, A. (2018). The IOC consensus statement on relative energy deficiency in sport (RED-S): 2018 update. British Journal of Sports Medicine, 52(11), 687–697.

Philpott, J. D., Witard, O. C., & Galloway, S. D. (2018). Omega-3 fatty acids and exercise recovery: A meta-analysis. Sports Medicine, 48(1), 39–59.

Saunders, B., Elliott-Sale, K., Artioli, G. G., Swinton, P. A., Dolan, E., Roschel, H., & Gualano, B. (2017). β-alanine supplementation to improve performance in high-intensity exercise. Amino Acids, 49(3), 367–377.


Comentarios


bottom of page